
Lo más grande que te puede suceder, es que ames y seas correspondido.
… y, convertida en cartón piedra, en un velo de pintura y rígida inexpresividad, detrás estaban sus huesos, sus carnes. Todo lo auténtico quedaba inservible tras ese muro de fría solidez, y ello no era motivo por el cual alarmarse. Es más, como golpes sordos contra una ventana oía sus orígenes clamando libertad y aire. Pero ella, cuyo corazón no bombeaba sangre, sino angustia, estaba dispuesta a apretar los dientes con firmeza y que ellos sirvieran de barrotes a aquello que jamás, por mucho que pugnara por salir, dejaría evidenciar.