lunes, 19 de julio de 2010

Martina se sentó en la burda silla al otro lado de la habitación. Mientras tanto, Valentina se pintaba los labios de rojo pasión frente al tocador. Odiaba que la mirasen a través del espejo, así que alzó la mirada con ferocidad para reprender a su hermana.
-¿Cómo estás? -preguntó ésta, en cambio.
Valentina bajó la vista hacia su neceser. También odiaba notar esa tonalidad de preocupación en la voz de Martina. Estaba dolida, sí. Muy dolida. Tanto que temía que el pecho se le resquebrajase allí mismo, pero no necesitaba la compasión de nadie.
Cogió el vaso y se terminó lo que quedaba de tequila de un sólo trago.
-Bien. Pienso ir curda a su boda. Con un poco de suerte destrozaré algo; a ese cabrón de Diego no le quedará otra que admitir que desde la Universidad yo soy su mejor opción. Y esa rubita de Illinois puede volver a su ratonera.
Martina sonrió con tristeza, recordando las risas que se escuchaban en la habitación de su hermana cuando Diego estaba en casa.

5 comentarios:

  1. Espero que lo sigas, me has dejado enganchada y querio saber como terminara la boda =D me gusta!!
    saludos;

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  2. ¡Muchísimas gracias por seguirme! Yo también: aquí me quedo :D

    Muá.

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  3. <continúa¡¡¡ vOLVERÉ¡¡¡ Estás invitada mi blog. Un abrazo.

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  4. Jajaja, siempre que leo esto pienso en "La boda de mi mejor amigo".

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  5. Me encanta el pintalabios rojo pasión (L)

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