Los rayos bañaban de dorado la habitación blanca. Además, como la mayoría de las decoraciones (figuras, platos de adorno, marcos, etc.) eran de metal, el sol les arrancaba brillos cegadores. La noche anterior no pudo apreciarlo, pero cuando se despertó esa mañana, Vera creyó estar en el paraíso. Se le ensanchó algo en el pecho y rió de alegría. Desnuda entre las sábanas blancas se imaginó como una Diosa griega.
Cuando él apareció de nuevo y cerró la puerta, lo único que cubría su cuerpo era una guitarra que sostenía por el mástil.
-¿Qué vas a hacer? -le preguntó Vera.
-Tocarte algo.
Se sentó en el borde de la cama de espaldas a ella y Vera se acercó para verle la cara. Él adoptó una posición relajada que a Vera le produjo tranquilidad y paz. Sin embargo, le sorprendió que comenzara a rasgar la guitarra de forma dura y fuerte. Él empezó a cantar:
-Rigth now! I am an antichrist I am an anarchist...
Vera no pudo parar de reír cuando reconoció la letra. Se le saltaron las lágrimas y se destapó. Una, dos, tres, saltó muchas veces en la cama a la vez que gritaba al techo la letra.
-I wanna destroy the passer by 'coooos i wanna beee anarchy!.
Él la derribó al cogerle por los pies y la acalló a besos. Todos los que los conocían coincidian en que lo bueno de ellos era que nunca sabías por donde saldría el otro.

Esas relaciones si que molan! :)
ResponderEliminarMe encantan estas cosas :)
ResponderEliminarMe encantaría conocer a alguien así, esa es mi definición de chico perfecto jaja :)
ResponderEliminarQué bonito momento..
ResponderEliminarme gustan las personas con sorpresa a la hora de reaccionar.
ResponderEliminarun café
y un bollo